Somos nuestras decisiones, esto es, nuestras acciones, porque si uno decide algo y no actúa, no ha decidido nada. Cada decisión –y no decidir también es una decisión– crea nuestro futuro. El futuro es solo un resultado, el resultado de lo que hacemos –y no hacemos– todos los días. Te dejo diez claves para tu éxito:

 

1. Si quieres lograr algo grande, no pienses en términos racionales

Razonar no es malo, pero tiene un problema, y es que todo razonamiento parte de unas creencias, y muchas veces esas creencias son falsas y limitantes. La principal lacra del ser humano es que está demasiado familiarizado con la palabra imposible. Si quieres lograr algo grande de verdad, tienes que estar dispuesto a ensanchar tu mente y expandir tu realidad. Lo grande es algo que está más allá del pensamiento común, el de la mayoría y la multitud. Como dice Robert Fritz en El camino de menor resistencia: «Si limita sus alternativas a lo que parece posible o razonable, se estará desconectando de lo que realmente desea y tendrá que conformarse con mucho menos».

2. Puedes triunfar en cualquier cosa que te propongas

Tu capacidad de aprender es tu activo más valioso. Nadie sale del útero materno siendo un genio de nada. En esta vida, todo se decide y todo se aprende. Primero, uno decide lo que quiere, y luego aprende todo lo necesario para llegar a donde quiere llegar a través del estudio y la práctica. Nadie nace siendo un genio de nada, y todo el mundo antes que maestro fue aprendiz. Ya lo decía Zig Ziglar: «Naciste para ganar, pero para ser un ganador tienes que planificar cómo ganar, prepararte para ganar y esperar ganar».

3. No puedes ganar un juego que no has definido

Para lograr algo, lo primer es saber qué quieres lograr. La mayoría de la gente no lo sabe. Lo más importante de todo es tener un sentido claro de dirección, una estrategia de salida, porque si eso lo tienes claro, cada paso que das, por pequeño que sea, te acerca a tu objetivo. Quien no sabe lo que quiere acaba donde no quiere estar. La causa número uno por la que una persona no consigue lo que quiere es que no sabe lo que quiere.

4. Haz una cosa mejor que el resto

Para triunfar hay que ser un referente en una disciplina, es la única alternativa rentable de verdad. A la gente brillante le ofrecen oportunidades brillantes; a la gente normal, oportunidades normales; y a la gente mala, ninguna oportunidad. Y si quieres ser un referente tienes que estudiar más que el resto y practicar más que el resto. Tienes que tener una cierta obsesión, y saberlo todo sobre tu campo de actividad y estar en la rueda. Decide una máxima prioridad en tu vida, y organiza todas las actividades en torno a esa máxima prioridad. La excelencia exige foco. Tony Robbins lo dice así: «Coge una actividad cualquiera, cualquier arte, disciplina o actividad. Cógela y llévala al límite, llévala más allá de lo que haya ido nunca, exprímela al máximo, entonces la introducirás en el reino de la magia».

5. Cada cosa que hagas, hazla con excelencia

Tu trabajo es la expresión de tu propia persona, así que, cada vez que haces algo con calidad o no te estás retratando. No hagas las cosas para cumplir, es ponerte en evidencia. Si quieres triunfar, aparca para siempre la mediocridad de tu vida. Haz las cosas siempre pensando en tu cliente, para aportar valor, y tu público te retribuirá. Si quieres tener éxito, ten vocación de servicio. Ser excelente es una diferenciación en sí misma, porque poca gente está dispuesta a pagar el precio de la disciplina, el desgaste emocional y la paciencia que exige ser excelentes. Cuando eres excelente, la competencia se vuelve más irrelevante. 

6. Tienes que verlo todo como una oportunidad

Y si no, no lo hagas. Si dices sí a algo, entonces tienes que ver cómo capitalizar esa situación, porque si no estás perdiendo el tiempo. Si te invitan a participar en la mesa de la presentación de un libro, o a un programa de radio, o a un evento, o a lo que sea, y decides ir, no lo veas como una pérdida de tiempo y un fastidio, sino como una oportunidad de aprender, de tener visibilidad, de impactar. Lo mismo con todo. De las pequeñas oportunidades nacen muchas veces las grandes. Hacer lo mejor en cada momento es sembrar siempre, y quien siembra, recoge.

7. No mires a los lados a cada paso

La gente ganadora no está comparándose continuamente con los demás, sino que están centrados en sí mismos y en su perfeccionamiento personal. El universo es abundancia en todos los sentidos, hay mucho de todo para todos, pero eso solo lo ven las mentes grandes y los espíritus fuertes. La gente ganadora, cuando mira a los demás, es para aprender y ver qué pueden incorporar a su negocio y a su vida. Si miras a los lados y te comparas continuamente, caerás en la envidia, en la crítica y otros sucedáneos, y todo eso te quitará energía para invertir en lo realmente importante: tu negocio y tu vida.

8. Comprométete con lo que quieras, pero comprométete

Y comprometerse no es decir: “me comprometo con mis metas”; comprometerse es hacer lo que haga falta el tiempo que haga falta. Si quieres tener éxito, comprométete con un sueño, el tuyo, y dedícale el tiempo que sea necesaria para conseguirlo, entre otras cosas, porque el tiempo pasará igual, así que mejor invertirlo en sueños propios y no prestados. Ante todo, confía. El Universo siempre apoya a quienes se comprometen con sus sueños. La sincronicidad existe, y aparecerán las personas, recursos y situaciones necesarios para que puedas ver materializadas tus metas. Cambia la duda y el escepticismo por la Fe. Si tienes Fe, el Universo siempre provee.

9. No tengas prisa, todo lleva su tiempo

Con independencia de tu talento y de tu esfuerzo, las cosas duraderas no suceden apresuradamente. Lo bueno exige echar raíces, y cuanto más alto se apunta, más fuertes deben ser esas raíces para levantar algo más sólido. Con gran agudeza lo expresaba Osho: «Para crecer, simplemente mira un árbol. A medida que el árbol crece hacia arriba, sus raíces crecen más profundamente hacia abajo. Hay un equilibrio: cuanto más se eleva el árbol, más profundas son sus raíces. No puede existir un árbol de 50 metros de altura que tenga raíces pequeñas; no podrían sostener un árbol tan grande. En la vida, crecer significa profundizar en ti mismo: es ahí donde están tus raíces».

10. Ante todo, resistencia

Cualquier meta grande está plagada de obstáculos. Los obstáculos son la forma que tiene la vida de distinguir dos tipos de personas, las que dicen que quieren algo de las que realmente lo quieren. Las primeras desisten; las segundas, insisten. Cada vez que aparece un obstáculo, la vida nos está poniendo a prueba y hablándonos; y nos está diciendo: ¿Quieres esto que dices que quieres? Demuéstramelo. ¿Cómo? Luchando por ello. La mayoría abandona a mitad de camino. Quien resiste, vence. Un ejemplo: el ciclista Miguel Induráin. Su éxito no fue un camino de rosas, más bien todo lo contrario, pero venció. Aquí los datos de su participación en el Tour de Francia: 1985 Abandona en la 4ª etapa / 1986 Abandona en la 12ª etapa / 1987 Llega al final en el puesto 97º / 1988 Llega al final en el puesto 48º / 1989 Lega al final en el puesto 17º / 1990 Llega al final en el puesto 10º / 1991 Gana el Tour / 1992 Gana el Tour / 1993 Gana el Tour / 1994 Gana el Tour / 1995 Gana el Tour.


Francisco Alcaide Hernández, experto en management y desarrollo personal.

Autor de Aprendiendo de los mejores (8ª edic.) y Tu futuro es hoy  (2ª edic.) | www.aprendiendodelosmejores.es | www.tufuturoeshoy.com  

Artículo publicado en Executive Excellence nº122 junio 2015.

Sobre la revista

EXECUTIVE EXCELLENCE es una revista mensual cuyo objetivo es promover la excelencia en la gestión empresarial, la estrategia y el liderazgo, tanto personal como de organizaciones, basándose en valores constructivos y principios éticos y morales atemporales. Es la revista de referencia del liderazgo, la gestión y la toma de decisiones... Leer más.

Qué está pasando en Twitter