Desde 1946, la Organización Mundial del Turismo se encarga de la promoción de un turismo responsable, sostenible y accesible para todos. Este organismo de las Naciones Unidas defiende la contribución al crecimiento económico, al desarrollo incluyente y a la sostenibilidad ambiental que este sector representa. De entre todos los retos de la Organización, la seguridad se ha convertido en una prioridad. Taleb Rifai, su secretario general, nos explica el papel del turismo en la promoción de la tolerancia y la convivencia.

FEDERICO FERNÁNDEZ DE SANTOS: En la International Conference on Tourism and Technology de Japón ha reflexionado sobre el uso de la tecnología para desarrollar un turismo más seguro. Este es un aspecto crítico, pero lamentablemente nos hemos enfrentado a visiones poco constructivas que se “alegraban del mal ajeno”, sin darse cuenta de que la violencia y el terror nos afectan a todos. ¿Cómo se debe reaccionar ante las amenazas?

TALEB RIFAI: En la Organización Mundial del Turismo llevamos mucho tiempo estudiando la situación de nuestro sector. Las conclusiones extraídas nos han ayudado a determinar las áreas de actuación y a definir las prioridades. La primera de ellas es la seguridad, a gran distancia de la tecnología y la sostenibilidad, que ocupan el segundo y tercer puesto. 

Para nosotros, estos cuatros aspectos: “Safe, secure, seamless and friendly travel” (viaje tranquilo, seguro, sin interrupciones y amigable) han de estar presentes en los viajes. Si no lo hacemos así, podemos estar destruyendo el mismo sector que queremos salvar.  

Creemos que la tecnología puede ser una de las formas más importantes para hacer los viajes seguros, y no la estamos utilizando suficientemente en este sentido. Los problemas de seguridad son un reto global, y no una cuestión “nacional” que afecte a Turquía, Francia o Egipto. No existe la seguridad total ni ningún lugar bajo el sol inmune a los peligros del terrorismo. Por ello, ante el fenómeno global del terrorismo debemos actuar como una comunidad global y unida.

Esto significa que tenemos que compartir las experiencias y echar una mano a quien sufra un ataque. Si algo ocurre en Egipto, debemos aconsejarles y colaborar con ellos: compartiendo inteligencia y experiencias para dar solución a un problema que nos puede afectar a todos y cada uno de nosotros. No podemos penalizar a las víctimas porque circunstancialmente nos resulte interesante, pues al mismo tiempo estaremos recompensando al agresor. Cuando se aíslan los destinos turísticos golpeados por el terrorismo, lo que estamos haciendo es penalizar a esos países y otorgar más impacto del que deberían a las acciones terroristas. 

Los terroristas desean sembrar el terror, quieren que dejemos de viajar y que se acabe el turismo, porque es una fuente de ingresos que mantiene a los países. Prohibir viajar a Egipto es crear muros que nos aíslan. La respuesta global ha de abrazar lo que es justo y la actitud adecuada de los gobiernos europeos debería ser la de acercarse a Egipto y ver cómo pueden ayudarles. Hoy es Egipto, pero mañana es Londres, Moscú o cualquier otro sitio. 

La reacción tampoco puede ser caer en el pánico. Evidentemente, cualquier viaje debe organizarse en un entorno de máxima precaución y seguridad, pero sin cambiar nuestro estilo de vida. Si decidimos dejar de viajar, los terroristas habrán ganado.

F.F.S.: ¿Hasta qué punto el turismo se ha convertido en objetivo del terrorismo?

T.R.: El turismo es un objetivo de la violencia, por eso me gustaría enfatizar la necesidad del reconocimiento global ante esta delicada situación. Los terroristas golpean en aeropuertos, hoteles, playas, restaurantes, lugares de reunión... El turismo está en primera línea, por eso no podemos permitirnos actitudes negativas o planteamientos aislacionistas, sino cooperar entre todos. 

El turismo es una puerta que nos ayuda a hacer del mundo un lugar mejor para vivir. No es exclusivamente una actividad económica ni orientada solo a ganar dinero –aunque evidentemente debe ser una actividad productiva–, sino que “el turismo es la lengua de la paz”, como decía Gandhi. Conocer otras culturas hace que seamos mejores personas. Tras haber viajado prácticamente por todo el mundo por razones profesionales, me siento mejor persona. Viajar hace de nosotros seres con más conocimiento, experiencia y capacidad de prestar atención a los demás, y nos ayuda a desmontar estereotipos. El turismo es una herramienta favorecedora de la tolerancia y el respeto. Ese “rubbing shoulders” con los locales es la mejor forma de conocernos, y es difícil odiar lo que conocemos personalmente.

Espero que las personas comiencen a ver el turismo desde esta perspectiva, especialmente ahora que los líderes del mundo han establecido una agenda común de 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) hacia 2030. El turismo es parte importante en tres de ellos, aunque como sector perseguimos todos los objetivos. 

Cómo contribuye el turismo a los 17 objetivos de desarrollo sostenible. Folleto: Tourism and the Sustainable Development Goals (disponible en inglés). Fuente: Organización Mundial del Turismo.


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Esta entrevista fue publicada en Executive Excellence nº131 jun/jul 2016  -  Fotos de Eduardo Serrano Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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