Ben Whitaker, un hombre de 70 años jubilado y viudo, entra a trabajar como becario senior en una compañía dedicada a la venta online de ropa. Se trata de una empresa formada por jóvenes empleados, donde Internet y las redes sociales son la base del negocio, y también el modelo de relación. Aunque al principio le cuesta adaptarse, Whitaker acaba convirtiéndose en una referencia para todos sus compañeros gracias a su excelente nivel de inteligencia emocional, su facilidad para las relaciones sociales y su capacidad de escuchar. Este es el argumento de la película 'El Becario', interpretada por Robert de Niro. El film pone de manifiesto la gran brecha generacional que existe entre los mayores de 55 años y los nativos digitales, expone las carencias que produce este modelo en nuestros hábitos, y muestra el valor que el talento senior aporta a las empresas. Capacidad de negociación, lealtad o conocimiento sobre el mercado, son solo algunas virtudes que definen a los trabajadores de mayor edad. 

John de Zulueta, presidente del Círculo de Empresarios utilizó la historia de 'El Becario' para ejemplificar el problema que a diario enfrentan empresas y profesionales a la hora de contar con personas que han superado la barrera de los 50 años. “Robert De Niro demostró tener conocimientos que los jóvenes no tenían, porque el talento senior ofrece mucho valor”, señaló el directivo en el foro Demografía y Longevidad: el papel de la iniciativa privada, organizado por el Círculo de Empresarios y la Fundación Transforma España.

“Cada vez son más los jubilados que quieren seguir activos y continuar participando en la vida laboral. En los Países Nórdicos y Japón se está empezando a reclutar personas de esta edad, porque se han dado cuenta de que todavía tienen mucho que aportar. Por eso, cada vez es más frecuente encontrar diferentes generaciones trabajando juntas en una misma empresa”, recalcó. 

El descenso de la mortalidad infantil, la mejora de las expectativas de vida de las personas mayores y los adelantos médicos han generado un importante avance en la esperanza de vida que está rompiendo la ecuación tradicional entre vida activa y vida de pensionista. Sin embargo, la digitalización está provocando que grandes masas de talento senior se estén viendo desplazadas. “La principal diferencia entre esta revolución industrial y las tres anteriores es que en esta ocasión la tecnología no sustituye al músculo, sino a la neurona, y una parte importante del talento senior está siendo sustituido o desplazado por las máquinas”, reconoció Eduardo Serra, presidente de la Fundación Transforma España. 

Deslumbradas por los nuevos retos que está planteando el nuevo entorno digital, la mayoría de las empresas ha decidido apostar por los trabajadores más jóvenes, al considerar que ellos poseen una serie de habilidades tecnológicas prioritarias para este cambio de modelo. “Los senior tienen un déficit de confianza porque creen que están desactualizados. Además, aunque las organizaciones piensan que son grandes profesionales, prefieren contratar a empleados más jóvenes”, confirmó Carlos Gómez-Múgica, director de la Fundación Endesa.

Un talento con habilidades propias de la experiencia

En Estados Unidos, concretamente en Silicon Valley, está comenzando a implantarse con fuerza la denominada “cultura BRO”, un movimiento definido por las relaciones que establecen los hombres jóvenes, heterosexuales y con dinero en los entornos laborales. Una de las características de este comportamiento es su desprecio por las personas mayores. “A los 45 años una persona ha acumulado la suficiente experiencia personal y profesional como para ser mejor persona, mejor empleado y mejor líder. Es inaceptable que Silicon Valley considere acabadas a las personas de esta edad”, declaraba el gurú Tom Peters recientemente a Executive Excellence. 

España tampoco es un país especialmente activo en cuanto a atracción, fomento y retención del talento senior. De hecho, solo el 29% de nuestras empresas cuenta con un plan en este ámbito, frente al 52% de la media europea. Un reflejo de esta realidad son las convocatorias de empleo para menores de 30 años que lanzan buena parte de las firmas del Ibex 35. Sin embargo, algunas de las compañías que en su día apostaron por estos perfiles están comenzando a notar la ausencia de profesionales que cuenten con habilidades propias de la experiencia, y que son imprescindibles para ser más competitivos.  Y es que aprovechar la experiencia de los trabajadores mayores aporta importantes beneficios a la empresa, y también a la sociedad. “La longevidad es una realidad reciente y todavía nos cuesta cambiar el chip en este asunto, pero hay que poner el foco en las oportunidades económicas que ofrece. Desde el punto de vista de la oferta, cada vez vamos a tener más salud y a vivir más años en buenas condiciones, y esto nos hará ganar productividad como país. Por el lado de la demanda, se generará mayor consumo. Las personas mayores tienen cada vez más importancia en la economía de los países avanzados”, explicó Iñaki Ortega, director de Deusto Business School. 

Para Antonio Ortega, consejero y director general de personas, medios y tecnología de Bankia, el cambio que se está produciendo en el mundo profesional va a mayor velocidad que nunca, y esta rapidez está influyendo directamente en las prejubilaciones. “Las prejubilaciones no son más que un despido pactado en un programa privado de rentas, al mismo tiempo que se contribuye religiosamente a la seguridad social. Es una salida pacífica a la reestructuración sectorial, una solución económica que se da a una persona mientras llega a la edad de jubilación. Sin embargo, esta realidad también está generando situaciones positivas como el aumento de la movilidad (interna y externa), algo que incrementa la empleabilidad de una manera exponencial”, afirmó.  

Asimismo, alegó que, a su juicio, el problema estriba en que el cambio que se ha producido en el ciclo de vida. “Ahora la gente se casa y tiene hijos más tarde, y la vida laboral debería adaptarse a este nuevo entorno. Aunque las personas a determinada edad no tengan la obligación económica de seguir trabajando, todavía se sienten jóvenes y tienen la necesidad de mantenerse activos de alguna forma”. 

“Los umbrales dinámicos del envejecimiento nos obligan a ser mayores 15 años antes del tope que contempla la esperanza de vida. El sistema de trabajo nos expulsa a los 62 años, cuando podríamos trabajar hasta los 75 en perfectas condiciones. Esto significa que estamos restando 13 años al mercado de trabajo”, agregó el profesor de Deusto. 

“El debate sobre la longevidad no debe basarse únicamente en el mantenimiento del estado de bienestar, sino también en cómo aprovechar el talento de las personas”, añadió Josep Santacreu, consejero Delegado de DKV. El máximo responsable de la compañía aseguradora también insistió en que las empresas no pueden “dejar este tema en manos de los individuos” ni quedarse “únicamente con lo que marca la ley”, y recalcó que los directivos tienen “una responsabilidad moral respecto a la salud de los empleados y a su calidad de vida”. Asimismo, aseguró que una de las condiciones que nos permitirá llegar bien a una cierta edad es tener una ocupación y una actividad. “Es necesario un propósito de vida”, recalcó. 

Bajo esta premisa, la Fundación Endesa acaba de lanzar el programa Savia, un portal web donde los usuarios pueden mejorar su empleabilidad y encontrar ofertas de ONGs o de trabajo especialmente orientadas a los perfiles senior. Según expuso Carlos Gómez-Múgica, esta iniciativa nace como un punto de encuentro entre personas, instituciones y empresas donde potenciar las oportunidades y la empleabilidad de los senior, explotando el talento y la experiencia”.  

Las virtudes de los senior

Los ponentes aprovecharon su participación en el foro para desmitificar la concepción del talento senior como un colectivo caracterizado por la falta de motivación y el agotamiento. 
“No podemos olvidar los aspectos positivos de este grupo como son la lealtad, el compromiso y la experiencia”, recordó Antonio Ortega. “Compromiso significa compartir los valores y objetivos de un proyecto. Los senior tenemos el derecho de elegir los proyectos y entusiasmarnos con ellos. Pensar que vale la pena trabajar en ellos y con las personas que lo hacen posible”, señaló. 

En este sentido, Josep Santacreu aludió a varios estudios científicos para afirmar que “la experiencia aumenta la capacidad para responder a los problemas más complejos, una habilidad que alcanza el punto óptimo entre los 55 y los 60 años”. 

Un buen ejemplo de ello es el piloto de avión Chesley Sullenberger, quien tan solo un mes antes de jubilarse consiguió salvar la vida de 155 personas al realizar un aterrizaje de emergencia sobre el río Hudson de Nueva York. “Puede que la falta de reflejos no le hubiera permitido realizar acrobacias, pero sí realizar mejor que nadie una maniobra que requería pericia y pensar fríamente. La experiencia le ayudó a salvar a toda esa gente”, aseguró el consejero delegado de DKV. 

La motivación es otra de las  características que define a este colectivo. El portavoz de Deusto Business School Madrid recodó que existe un importante porcentaje de emprendedores entre los mayores de 65 años. “Hay que hacer un enfoque positivo y destacar que una mejor salud, actitud y estado implican una mayor producción para la economía, en vez de centrarnos en lo negativo. Por ejemplo, nos empeñamos en seguir hablando de jóvenes emprendedores, pero la realidad es que el 13% de los mayores de 65 años emprende, frente al 11% de los menores de 29 años. Esto quiere decir que, en términos absolutos, el número de emprendedores senior es mayor, pero todavía se nos hace difícil no asociar emprendimiento a juventud”, añadió. 

Nuevas oportunidades laborales

El directivo de Bankia aseguró que “nunca ha habido más condiciones objetivas para prolongar los modelos de actividad profesional”. Para conseguirlo, es fundamental que este colectivo conozca sus competencias profesionales, actualice sus conocimientos y profundice en sus habilidades de interacción personal. “Nosotros podemos aplaudir a las instituciones que promueven el desarrollo del talento senior, pero la primera responsabilidad pasa porque estas personas se acomoden a la nueva situación”, apuntó. También lanzó un consejo a todos aquellos que acaban de jubilarse: “Debemos determinar en qué grado de intensidad queremos seguir dedicándonos a la vida laboral. No olvidemos que hemos desarrollado una intensa actividad profesional y es tiempo de atender otros aspectos como el ocio, la familia, o las actividades sociales”. 

Además, el surgimiento de la llamada “generación silver” y el aumento de la longevidad está abriendo el camino a nuevas oportunidades laborales en nichos hasta ahora poco explorados o desconocidos. “Hibridar salud y turismo médico puede suponer una gran oportunidad para España, que es uno de los países que más turistas recibe. También la educación debe reinventarse y ofrecer herramientas que permitan a todas estas personas reciclarse y actualizar sus conocimientos. El urbanismo es otro ámbito que puede experimentar un importante crecimiento, porque el 90% de los jubilados españoles tiene una casa en propiedad, pero necesitará adaptar su vivienda a sus nuevas necesidades”, vaticinó Iñaki Ortega. 


John de Zulueta, presidente del Círculo de Empresarios; Antonio Ortega, consejero y director de Personas, Medios y Tecnología de Bankia; Iñaki Ortega, director de Programas y Relaciones Institucionales en Deusto Business School Madrid; Josep Santacreu, consejero Delegado de DKV, y Carlos Gómez-Múgica, director de la Fundación Endesa. 

Texto publicado en Executive Excellence nº146 mar. 2018. 

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